Sistemas inteligentes de prepago: la próxima frontera de la movilidad. Por Leonardo Cordeiro y Ivan Lima, socios fundadores de Cordeiro, Lima e Advogados

Los sistemas de emisión de boletos electrónicos nacieron como una necesidad para la modernización de la venta anticipada de boletos de transporte a los pasajeros, reemplazando el método anterior de venta de boletos en papel, o pagos en dinero a bordo.

En la práctica, el boleto de papel permitía la diferenciación de los tipos de pasajes, como el vale-transporte (en Brasil) y el boleto escolar. Los boletos en papeleran distribuidos por adelantado a los pasajeros queusaban como la“moneda” del transporte.

Debido al alto costo de impresión, almacenamiento y distribución de pases, además de estar sujeto a fraude y la creación de un mercado paralelo para la venta de boletos, la modernización del sistema se ha convertido en una necesidad. Al principio, el objetivo era claro: trasladar al mundo digital la operación de comercialización, distribución, captura y procesamiento de transacciones que implicase el uso del pasaje en papel.

En ese momento, el cambio (aunque significativo) fue solo a mitad de camino. Es decir, se ha movido del mundo físico a un mundo virtual. La lógica seguía siendo la misma: la adquisición adelantada del derecho de uso en un sistema de transporte.

Debido a las altas inversiones requeridas para implementar un sistema de emisión de boletos electrónicos, la obligación de implementar, administrar y operar estos sistemas se ha transferido masivamente a los operadores (concesionarios). Sin embargo, la inversión y el costo de la operación no siempre se capturaron adecuadamente en el flujo de caja de la concesión, lo que causó desequilibrios debido a la escasa remuneración del operador.

Es en este momento, la implementación del boleto electrónico por parte del operador privado – los sistemas de prepagos o billetaje automática – han ganado en eficiencia, modernidad y alcance. Se ha creado un nuevo mercado, con la aparición de los principales players de tecnología centrados en la emisión de boletos electrónicos, fábricas de software y hardware, gestoras y operadores de sistemas. Finalmente, se creó un mercado completo enfocado en la tecnología de distribución, captura, procesamiento y compensación de sistemas de tickets.

Los beneficios operativos y de control de la implementación de un sistema moderno de emisión de boletos electrónicos son evidentes, especialmente en la reducción del costo del sistema de transporte y el aumento de la eficiencia. La adherencia del usuario a los medios electrónicos de pago anticipado de viajes acelera el embarque, reduce los costos con la recolección de boletos (lo que hace innecesaria la figura del recaudador), reduce el fraude y genera datos importantes que ayudan enormemente en la gestión del transporte.

Sin embargo, los arreglos legales y contractuales no siguieron la evolución tecnológica, ni pudieron prever las situaciones legales que surgieron de la implementación de tales sistemas. Después de todo, incluso después de tantos años de implementación y operación de estos sistemas, los problemas fundamentales inherentes a ellos aún no se han resuelto, como el tratamiento legal que se debe dar a los saldos fluctuantes de las ventas anticipadas y no redimidas.

Con el tiempo, los sistemas han ganado complejidad y tanto la inversión como los costos operativos han aumentado. Desde el costo, no insignificante, de emitir e imprimir plástico, formar redes de venta y distribución de crédito y adoptar sistemas antifraude, hasta la necesidad de combinar otros medios de capturar información del usuario, como el reconocimiento biométricode los usuarios, en fin, todo lo que se desarrolle en beneficio del sistema de transporte debe tener una regulación contractual, tanto desde el punto de vista de las obligaciones del concesionario como de su debida remuneración por la inversión realizada.

En el horizonte de la movilidad, con la aparición masiva de nuevas tecnologías y, no es demasiado para recordar, nuevos modos de transporte, la emisión de boletos electrónicos también debe experimentar una verdadera (r) evolución: así como los contratos de transporte deben volverse en contratos de movilidad, la emisión de boletos debe verse como un mecanismo clave para implementar políticas públicas de movilidad.

Sin embargo, es inimaginable que los sistemas de venta de boletos no se expandirán, dejando la condición de arreglos compatibles con un solo sistema de transporte y ahora sirviendo como un instrumento de integración. Aquí, el término “integración” no se aplica necesariamente al concepto de integración de tarifas, pero si operativo, de modo que un único medio de pago puedaser utilizado en múltiplos sistemas de transporte. La economía de escala generada por la uniformidad de los sistemas de tickets es el principal atractivo de la medida, pero no la única: esta estandarización también permitirá la unificación de la base de datos de usuarios, que por su vez puede generar beneficios fantásticos en la gestión de políticas públicas.

Luego viene el desafío regulatorio-institucional: después de todo, tal paso también requerirá la compatibilidad regulatoria de varios modos y sistemas de transporte, permitiendo así que varios sistemas “hablen” y vivan en armonía. Para esto, se deben adoptar una serie de medidas jurídico-institucionales, pero, en nuestra opinión, deben tener la conciencia de que la acción de los diversos poderes concedentes involucrados debe limitarse a la regulación y el control, y no a la interferencia en la operación del sistema.

Al final, en un ambiente altamente tecnológico, cuanto mayor sea la libertad del operador privado para explotar las innovaciones en beneficio del sistema, más rápido será el impacto en la vida del usuario. Y con eso, mayor será la eficiencia del sistema. Esta eficiencia resultará en la expansión de la recopilación de datos de movilidad: que es lo que más importa al Gobierno.

Con el acceso a los datos de movilidad capturados por el sistema de tickets, será posible, además de implementar mejoras en el mismo sistema, extraer de manera efectiva una gran cantidad de información que puede convertirse en una política pública orientadora. Como dicen en el mundo digital actual: los datos son el nuevo petróleo. Fomentar la maximización de la recopilación de datos es fundamental para esto. Y no hay mayor incentivo que comprender que el potencial de negociación extraíble de los datos puede, y debe, ser explotado por la empresa privada. Y estohará posible maximizar la captura de datos y el procesamiento de los sistemas de movilidad.

Objetivamente, debe crearse un entorno regulatorio claro y transparente que no deje dudas para que las inversiones en tecnología sean efectivamente atractivas. Y si hay un valor comercial subyacente para explotar los datos recopilados, la transferencia del riesgo de inversión al agente privado está justificada. Intereses mutuos pueden coincidir adecuadamente: los datos de movilidad alimentan la inteligencia del gobierno, las inversiones privadas que generan los datos se financian mediante la explotación comercial de esos datos. Es un arreglo justo.

Para comprender completamente la importancia de la emisión de boletos electrónicos en la recolección y procesamiento de datos de movilidad, uno debe evitar los “escollos” de la modernidad. La admisión de medios de pago para el transporte fuera del acuerdo de emisión de boletos (o el sistema de pago propio de movilidad) no beneficia la lógica de formar bancos de datos unificados, ya que esto permitiría a los sistemas que no están sujetos a la regulación de movilidad capturar y procesar transacciones. La libertad a lo privado siempre es bienvenida, pero siempre dentro del acuerdo contractual legal de la subvención pública.

Por lo tanto, lo que puede parecer atractivo al principio puede generar una crisis real en el futuro. Los datos de interés público que se pueden recopilar en un sistema de emisión de boletos pueden estar dispersos en varias entidades privadas no reguladas cuando podrían concentrarse en el entorno regulado del acuerdo de concesión.

Es tiempo, por lo tanto, de modernizar los arreglos jurídico-institucionales para los medios de pago del transporte para asegurar que la movilidad se beneficie al máximo de la revolución tecnológica que estamos experimentando en los días de hoy.

—————-

Leonardo Cordeiro es socio fundador de Cordeiro, Lima e Advogados, Especializado en Derecho Tributario en PUC-SP, tiene un LL.M en Derecho Corporativo en Insper y una Maestría en Derecho Comercial en FGV-SP – Brasil.

Ivan Lima es socio fundador de Cordeiro, Lima e Advogados, un Postgrado en Procedimiento Civil de la PUC-SP y una Maestría en Derecho Público de la FGV-SP – Brasil.

You may also like

By