Tecnología en el combate al robo de cargas

MÁRCIA PINNA RASPANTI

En Chile, el 95% del transporte de cargas se realiza por carreteras. La capital del país, Santiago, está en una posición estratégica y representa un puente importante para la salida de la producción de Sudamérica, que necesita llegar hasta el océano Pacífico y seguir hasta el mercado asiático. Esto hace que el país enfrente problemas que también son comunes en Brasil y otros países latinoamericanos: el robo de cargas y los accidentes en las rutas.

La empresa Buonny Projetos e Serviços de Riscos Securitários, que cuenta con más de 20 años de experiencia en la gestión de riesgos en el área de transporte y logística en Brasil, acaba de inaugurar una filial en Chile. “Proporcionalmente, los niveles de robos de carga en aquel país son similares a los registrados en Brasil: hasta 2017 fueron más de USD 147 millones en ocurrencias de este tipo”, informa Rene Ellis, responsable por la filial chilena. “Hay un gran flujo de cargas que parte del sudeste brasileño con destino a los países asiáticos por la ruta del Pacífico. Todavía existe una demanda creciente de soluciones, debido al aumento del robo de cargas en este territorio tan extenso”, completa.

Cyro Buonavoglia, presidente del Grupo Buonny, explica que el recorrido de una carga que sale de Brasil hasta el puerto de Chile tarda en promedio unos cinco días de viaje. En un mes, se realizan más de 30 000 embarques que vienen del sudeste de Brasil; por las fronteras son más de 800 000 embarques por año y si consideramos los viajes nacionales, pasan de 1,2 millones mensuales. Según un análisis de la Asociación Nacional del Transporte de Cargas & Logística (NTC), el robo de cargas aumentó un 42% en Brasil en los últimos cuatro años. En 2017, tuvo un impacto de R$ 1,5 mil millones.

René Ellis, que cuenta con amplia experiencia en el mercado de transportes en el país, conoce bien el contexto latinoamericano. “El escenario de robo de cargas ha cambiado mucho en Chile desde 2015, debido al aumento de este tipo de siniestro. Por eso, necesitábamos toda la pericia de Buonny para posibilitar la eficiencia de la gestión logística de las cargas que salen desde Brasil hacia Chile, además de las que se distribuyen en el territorio brasileño”, comenta.

En Chile, entre las cargas más buscadas por las pandillas especializadas están alimentos, granos, pescados, frutas y semillas, vino, ganado, cobre bruto, cigarrillos y combustibles. “Dependiendo de la región, hay productos que tienen mayor demanda y facilidad de distribución. Pero, en la mayoría de los casos, como sucede en Brasil, son robos por encargo, las mercaderías ya tienen un destino y hay recursos utilizados para retroalimentar las pandillas especializadas y el tráfico”, cuenta Ellis.

Con relación a las pérdidas para las transportadoras causadas por accidentes, la mayor parte de las ocurrencias son de vehículos livianos que chocan e involucran vehículos pesados. “La flota de camiones de aquel país es un poco más nueva si la comparamos con la de Brasil, pero se debe considerar el tamaño del país y la legislación de tránsito, un poco más dura, principalmente para el uso de alcohol”, informa Ellis.

Las empresas chilenas empiezan a recurrir a la tecnología para reducir las pérdidas con robos y accidentes. “Las tecnologías utilizadas todavía son incipientes o inadecuadas debido a que el uso de jammer y de sistemas para reducir el robo de cargas son relativamente nuevos en Chile. Hay una gran oferta predatoria de localizadores, sin embargo, en la minería la tecnología para el monitoreo de telemetría se usa mucho por la cultura de la seguridad, por el costo alto de los equipos pesados y fuera de ruta”, dice Ellis.

Además de Brasil, Chile, Argentina y toda la ruta del Pacífico han sufrido con los robos de carga, incluidos países como Perú, Colombia, Venezuela y México. “Otro factor que se debe considerar es la corrupción que actúa como facilitadora de este tipo de delitos”, recuerda Ellis.

 

 

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