Documento de la Asociación Nacional de Empresas de Transporte Urbano (NTU), de Brasil, revela el agravamiento de la crisis del transporte público en autobuses en las ciudades del país, con pérdidas de 2,27 mil millones de dólares en 14 meses

Interior de un autobús en Manaus, Brasil. Foto: Alexa Pazuello/Secom

Nota técnica publicada por la Asociación Nacional de Empresas de Transporte Urbano (NTU), de Brasil, en los últimos días de mayo de 2021 revela el agravamiento de la crisis del transporte público en autobús en Brasil, con pérdida acumulada de R$ 14,2 mil millones (USD 2,27 mil millones).

NTU agrupa a empresas de transporte público urbano e interurbano con características urbanas de todo el país.

Accesible a través de un enlace al final de este texto, la nota técnica, publicada en portugués, también apunta a la intensificación de paros y huelgas en los sistemas de transporte público y señala que esta situación retrata el continuo declive de este servicio después de 14 meses de pandemia, sin ayuda federal de emergencia para las empresas.

En 2020, el sector transporte negoció con el gobierno federal durante aproximadamente seis meses una ayuda de emergencia de R $ 4 mil millones (USD 767.06 millones) aprobada en forma de proyecto de ley por el Congreso. Sin embargo, el proyecto fue sorprendentemente vetado en su totalidad por el Presidente de la República a mediados de diciembre de ese año.

MAS DE UN AÑO

El seguimiento, realizado por la Asociación Nacional de Empresas de Transporte Urbano (NTU), aporta datos sobre el impacto de la pandemia en el período comprendido entre el 16 de marzo de 2020 y el 30 de abril de 2021. Se destacan en el documento la interrupción en la prestación de servicios por parte de 25 operadores y 1 consorcio operativo y despidos de 76.757 trabajadores. También se nota el descontento de la población por la reducción o interrupción de la oferta de transporte público.

El presidente ejecutivo de NTU, Otávio Cunha, afirma que los datos de la nota técnica confirman “el escenario de colapso” denunciado por la entidad hace varios meses. Y refuerza que este contexto muestra aún más la necesidad de una acción inmediata para que se conserven los servicios de transporte público en autobús.

HUELGAS Y PROTESTAS

El estudio detallado de los impactos de la pandemia en el sector del transporte público también destaca que, en estos 14 meses, 88 sistemas de transporte público en bus de todo el país se vieron afectados por 238 movimientos de huelga, protestas y / o manifestaciones que provocaron la interrupción del suministro. servícios en varias ciudades.

En la mayoría de los casos, las protestas fueron motivadas por la falta de efectivo en las empresas para el pago de salarios y beneficios a los empleados, debido al desequilibrio económico y financiero provocado por la fuerte caída de la demanda de pasajeros.

EFECTOS NEGATIVOS

El documento de la NTU señala que, en cuanto a la suspensión de la prestación del servicio, la pandemia también dejó un saldo negativo grave.

Durante el período evaluado, 13 operadores y 1 consorcio suspendieron actividades; dos operadores, 1 consorcio operativo y 1 sistema BRT (de Río de Janeiro) sufrieron intervención en la operación; cinco operadores terminaron sus actividades; y cuatro tuvieron sus contratos suspendidos.

“Es muy importante resaltar que, lamentablemente, este escenario solo tiende a agravarse, mientras el Poder Público en las tres esferas de gobierno – federal, estatal y municipal – no atienda las necesidades de este sistema. Hay una necesidad de emergencia, de ayuda financiera inmediata, y una necesidad a largo plazo de una reestructuración total de la forma en que se contratan y operan los servicios, como ya se ha propuesto al Gobierno Federal. Estos cambios son un consenso entre todas las entidades del sector, especialistas y organizaciones de la sociedad civil vinculadas al transporte público”, complementa el presidente de NTU.

Cunha enfatiza que, si no se hace nada, el transporte público, especialmente el bus público urbano, no se sostendrá por mucho tiempo y no sobrevivirá después de la pandemia, sobre todo si se mantiene el actual modelo de remuneración del servicio.

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