La asociación empresarial muestra que en las dos primeras semanas de 2019 se incendiaron 23 autobuses en Brasil y reclama al Gobierno acciones más duras contra este tipo de delito

La publicación que entregó la entidad a lo representante del Gobierno Federal brasileño (titulada “Hogueras de la Insensatez – por qué queman los autobuses en Brasil’) revela que el incendio ha causado la destrucción de 4.330 autobuses desde 1987.

La nueva escalada de ataques contra los autobuses, que resultó en el incendio de 23 vehículos en la primera quincena de enero de 2019, de los cuales 15 sólo en el estado de Ceará, en el nordeste de Brasil, hizo que la Asociación Nacional de las Empresas de Transportes Urbanos (NTU) acudiera el Gobierno a reclamar medidas más duras contra este tipo de delito.

Los dirigentes de la entidad entregaron, el 17 de enero de 2019, al Gobierno Federal, ejemplares de una publicación que retrata la historia de los casos de incendios en autobús desde 1987 hasta los días de hoy.

El general Augusto Heleno, ministro del Gabinete de Seguridad Institucional (GSI), recibió el material. Él reiteró la preocupación por parte del Gobierno por el problema y dijo que se están tomando las medidas necesarias.

MILES DE AUTOBUSES INCENDIADOS

“Ya no podemos convivir con esta violencia e impunidad que pone en riesgo la vida de pasajeros, conductores y cobradores, además de generar perjuicios financieros al sector y daños irreparables a la sociedad, que sufre los efectos de la falta de transporte para realizar las tareas diarias”, advierte el presidente ejecutivo de NTU, Otávio Cunha. Él resaltó que este tipo de acción criminal ha causado la muerte de 20 personas y quemaduras graves en otras 62, según el estudio.

La publicación titulada Hogueras de la Insensatez – por qué queman los autobuses en Brasil, producida por NTU en alianza con la Confederación Nacional del Transporte (CNT), hace una revisión histórica de las quemas de autobuses en todo el país , con testimonios y cifras que hacen un mapeo de los delitos.

“Además de la amenaza contra la vida, estos actos perjudican un bien público y un servicio esencial, reconocido por la Constitución Brasileña como un derecho social”, señala el presidente de NTU, Otávio Cunha.

Según la publicación, este tipo de violencia causó la destrucción de 4.330 autobuses desde 1987. Además de las víctimas fatales y heridos graves, la quema de autobuses priva a las comunidades del uso del transporte (la reposición de los vehículos tarda varios meses) y genera graves perjuicios económicos, teniendo en cuenta que no hay cobertura de seguro para este tipo de siniestro y las empresas tienen que asumir integralmente los costos que demande.

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